Pasaron ya
los 100 días de cortesía que todo gobierno merece para evaluar no tanto medidas
como intenciones ya que estas últimas son un atisbo de lo que está por venir en
la política local, en este caso. Promesas y más promesas, alguna certeza ya
anunciada desde estas líneas sobre por dónde irían los tiros políticos en esta,
nuestra Villa. No nos equivocábamos, al menos en lo esencial. Ya sabemos que
cien días no dan para mucho, ni para saborear un buen helado de chocolate, ni
para digerir los cubatas de las fiestas, ni para hacer cuentas sobre lo que nos
ha costado a todos los otureños el bodorrio y la juerga. Lo que sí sabemos es
cuánto nos cuesta mantener “decentemente” a los recién casados; un ojo de la
cara, al menos para los que aún conserven los dos porque muchos vecinos ya
tuvieron que vender alguno para poder comer todos los días. No hace tanto se
pedía rebaja de sueldos y hasta los eliminaron aludiendo, no sin razón, al
despilfarro desmesurado y la deuda generada pero, he aquí que cuando se llega a
“tocar pelo” todo cambia, ya sí es correcto cobrar un pastizal, no pueden vivir
con una retribución modesta, ellos y ellas se instalan en el “porque yo lo
valgo”.
De las promesas y batallas opositoras de
antaño, ni se sabe ni se las espera. Tiempos de activismo y defensa del
monolito y plaza que acaban en un apaño que no contenta a nadie, mociones
pasadas sobre rebaja de impuestos a los más desfavorecidos que prefieren
olvidar, la lucha obrera, las barricadas, el puño en alto….ahora cambia por mi
sueldazo, la trinchera del despacho y la concejalía de turno. Coherencia es lo
que se pide. ¿Dónde están los cambios prometidos? Ahhh..claro, que tiene que
dar su beneplácito la señora que manda realmente en el ayuntamiento. Pues mal vamos,
si es así, ya que se necesita coger el toro por los cuernos y devolver la
decencia a nuestro pueblo. Déjense de intereses personales y miren de una vez
al pueblo que gobiernan, hagan magia si es necesario, no se encojan de hombros
diciendo que no se puede hacer nada, déjense la piel y el alma. Otura y los
otureños se lo merecen.
El camino más cercano está despejado, no tienen
oposición. El partido popular se encuentra ocupado en rencillas internas
buscando amigos del alma, mientras en Ciudadanos se debate la jerarquía entre
la primera de la lista y la chicharra venida a menos. No hay obstáculo, no hay
debate, no hay oposición que evite un acuerdo, unas medidas de choque contra el
desempleo, una rebaja de impuestos ya pedida por ustedes, política grande para
un pueblo pequeño que necesita de más acciones y menos retóricas. Créanselo y
lo conseguirán o, de lo contrario, ya habrán fracasado. No contenten a sus egos
ni a idealismos, que no ideales, personales. Al fin y al cabo son solo cien
días. El reloj sigue en marcha. Aún no está todo perdido, hay tiempo.















