Hace unos
días nos desayunábamos con lo que parece ser el enésimo escándalo protagonizado
por un equipo de gobierno en este pueblo. Esta vez no son los “populares” como
nos tenían acostumbrados sino por la alianza Psoe-IU.
Hablamos del asunto de
los Jamones, o del asunto de los currículums inútiles. Ahora resulta que Cs y
el Partido Popular van de regeneradores políticos y acusan al equipo de
gobierno de no jugar limpio. Estos mismos que callaron, permitieron y hasta
colaboraron en el saqueo de las arcas públicas del pueblo, ahora levantan la
voz para acusar de enchufismo a los actuales mandatarios locales. La chicharra
vuelve a la acción pero desde el parapeto de su acta de concejal, aunque nunca
ha explicado a qué se dedicaba cuando cobraba un sueldo en tiempos del Gominas.
Los populares, ahora descabezados por la dimisión del efímero Chirrea, piden
explicaciones cuando jamás las pidieron e incluso aplaudieron la nefasta
gestión de lo público en tiempos de gobierno de su propio partido. Como ven,
todo un lío de narices.
El Sr. Nazario tiene mucho que explicar y el
Sr. Pertíñez también. ¿Cómo es posible que una empresa que carece de licencia
para su actividad funcione con la connivencia del equipo de gobierno?
¿Por qué se recogen
currículums desde lo público para lo privado jugando con la necesidad y las
ilusiones de la gente en paro?
¿Quién
proporcionó una mini lista anterior de personas “idóneas” para trabajar aun
sabiendo de la ilegalidad en la puesta en marcha de la empresa?
Esto no
huele bien y lo peor de todo es que parece que la amnesia es generalizada y
nadie parece recordar lo dicho y hecho en esas fechas. ¿Acaso fallo de
coordinación entre socios de gobierno? El ayuntamiento está convulso y los
socios se miran de reojo. Nadie se fía de nadie, algunos dimiten dando por
imposible la convivencia política, otros toman posesión ingenuamente creyendo
en el amor eterno, por lo menos hasta el final de legislatura y otros están sin
estar tomando distancia sobre decisiones que les pudieran salpicar en el
futuro. Cargos, sueldos y poca responsabilidad en las decisiones. Esperemos que
se expliquen y apelamos para ello a la tan cacareada transparencia de la que
hacen gala y de la cual aún no tenemos noticias.










